
Una desgracia personal me tiene apartado del blog pero hoy no puedo callarme y dejar de criticar a esa basura que aterroriza y mata indiscriminadamente y sin razón. Dos chavales han muerto, otros están heridos, hay familias destrozadas y, muchas de ellas, también sin hogar. Todo porque unos pocos creen justificar con la violencia y el asesinato su particular búsqueda de "libertad". De mi no obtienen más que desprecio, asco y pena. Desprecio por sus acciones. Asco por compartir con ellos, aunque les duela, un país y una especie (de esto último tengo mis dudas). Y pena por todos aquellos que los sufren directamente. Hoy mis pensamientos están con las víctimas y sus familias, rotas porque unos miserables quieren hacerse notar.


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